-Objetivos:
Control del tono muscular y relajarnos.
- Material: una
varita mágica (se puede construir fácilmente con un palo de madera o una ramita y una estrellita de cartulina o cartón).
-Tiempo: 10
minutos.
-Desarrollo:
Con la varita
mágica nos podemos convertir en cualquier cosa que deseemos. Por lo que vamos a utilizarla para transformarnos en otras cosas.
Esta vez, para
preparar una fiesta, nos convertimos en globos que tenemos que inflar para
decorar la clase. Empezamos a inflarlos lentamente cogiendo aire por la nariz
y, a la vez que inspiramos, nos vamos levantando, estirando y tensando los
músculos hasta que llenamos el globo. Pero… ¡no nos sale el nudo! Así que los
globos se desinflan poco a poco expulsando el aire por la boca muy lentamente y
caen al suelo o a la mesa sin fuerza ninguna y muy relajados. Se repite esta
acción varias veces hasta que, de repente, los globos se pinchan, se vacían, y
como ya no pueden volver a inflarse, se quedan durante unos minutos así
relajados hasta que la varita mágica les convierte de nuevo en niños y niñas.
- Variación: La varita mágica nos convierte en una hoja seca. Pesamos muy poco, nos sentimos muy ligeros, nos desprendemos de nuestro cuerpo y una ráfaga de viento nos arrastra; nos dejamos elevar y flotamos en la corriente de aire, dejando que nos transporte. Sentimos la caricia del viento, hasta que éste comienza a cesar y vamos dejándonos caer lentamente en el suelo. Ahora sentimos la hierba rodeándonos, bajo nuestro cuerpo, la olemos, respiramos profundamente y nos relajamos hasta que volvemos a apoderarnos de nuestro cuerpo y volvemos a ser niños y niñas.
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